PENSAMIENTOS SOBRE LOS NO-LUGARES Y LA IDENTIDAD/ALTERIDAD DE ESPACIOS SINGULARES

Pieza: My eye BN. Kharma Estrany.  Espacio: Casa de artista Julián ManzanaresMy eye BN

Para iniciar alguno de los artículos anexionados a la creación contextual de “Looking the Aleph EN ESPACIOS SINGULARES”, quisiera penetrar primero en la oposición sustancial del NO-LUGAR, una autopista tan re-visitada por el arte contemporáneo, cuyo concepto, fue instalado por Marc Augé, en su obra más distinguida y citada: “Los no lugares. Espacios del anonimato” y cuyo subtítulo es “Una antropología de la sobre-modernidad”. La sobre-modernidad, es simplemente una modernidad salida de los límites y desbordada, una vez, claro está, que ha dirigido sus dialécticas a la dilatación máxima.

El sobrante de la línea y la distorsión de la sobre-modernidad es la base que habilita al estudio de la realidad humana como pieza hermenéutica privilegiada y que, Atención¡¡¡¡ va por delante del estudio sociológico convencional, el cual está siempre ofuscado a la diferencia y perpetuado a valorar siempre “LO IGUAL”. Augé identifica una “inquietud antropológica” de raíz en el sujeto de la sobre-modernidad, obligado siempre a posicionarse ante un mundo constantemente extraño y en exceso.

Añadiré que el término de NO-LUGAR inscrito, fue venerado de inmediato por la crítica. [Entendiendo ésta, como la acción dirigida del intelecto crítico, que expresa una opinión formal, fundada, razonada y necesariamente analítica, con connotación de sentencia cuando se establece una verdad]. Después de ello, muchos artistas y comisarios, se vieron atraídos por el acceso a las nuevas lógicas de lo real y de su análisis antropológico, tal vez, por la nitidez de sus principios axiomáticos y por las dislocaciones espacio-temporales de la sociedad global que se adentraron en el arte contextual.

Precisamente la derivación del NO-LUGAR es el espacio de anonimato, en antítesis al zeitgeist, [Hegel]. Una expresión germana que significa “el espíritu [Geist] del tiempo [Zeit] y evidencia el entorno intelectual y cultural de una etapa. Esencialmente el término se refiere a los caracteres distintivos de las personas que se extienden en una o más generaciones posteriores y que, a pesar de las diferencias de edad y el entorno socio-económico, ejemplifican una visión global de la evolución socio-cultural.

Zeitgeist es la experiencia de un ambiente cultural dominante que define, particularmente en el pensamiento hegeliano, una era en la progresión dialéctica de una persona o el mundo entero. Los Románticos alemanes, habitualmente tentados a reducir el pasado a su esencia, trataron el Zeitgeist como un carácter histórico en su propio derecho, en lugar de usarlo como un instrumento meramente conceptual. [Wiki]
Concluyendo, el NO-LUGAR queda definido por carecer de la configuración de los espacios y es delimitado como el espacio de tránsito, de flujo, dominante, donde el Yo pierde sus referencias e unidad. Es en cambio, circunstancial, descrito únicamente por el pasar de individuos. No singulariza ni aporta a la identidad, porque no es fácil permear sus membranas y componentes. De esta manera se convierte en “conjunto impreciso” en las sociedades sobre-modernas. En consecuencia dicho NO-LUGAR se contrapone al “lugar antropológico” espacio de filiación y de nexo que son los históricos o los vitales, así como aquellos otros en los que nos relacionamos y que sustentan la base de la identidad y la subjetividad tradicional moderna. Augé, expone: “la antropología, es una heterología” y Bataille define la Heterología como la Ciencia de lo que es enteramente otro, un saber de sí mismo, el hombre y sus modos de vida social, en términos de alteridad y extrañeza.

Aparece entonces el término Alteridad/ identidad tan vinculante a la visión y mutación de la idea instalada hoy sobre el Yo. Este aforismo del filósofo Mitjail Batjin sin duda, sirve para incorporar dichos conceptos “El otro me otorga la primera definición de mi, de mi cuerpo, de mi valor”.

“La primera definición de mi“ implica identidad, conciencia que una persona tiene respecto de sí misma y que la convierte en alguien distinto a los demás. Según Batjin en cualquier medio de la diligencia humana, lo que define al Yo, es el nexo con el otro en el acto creador. Este Otro es simplemente alguien que no soy Yo (sin divisiones sociales, raciales, sexuales etc.) El Yo es la primera realidad dada que nos encontramos en el mundo, el centro es el Yo y los demás son los Otros. De esta forma la alteridad se encuentra en el centro del pensamiento dialógico y sostiene el Yo en su propia relación y la del mundo como única relación posible.

Por otro lado, debido a la posición única e irrepetible en el espacio tiempo, Yo soy la única persona capaz de realizar mis “actos” concretosque repercuten de una manera concluyente en el Otro, y antes que nada, están hechos para el Otro, buscando su mirada y su sanción. El efecto en el acto creador de ESPACIOS SINGULARES va intrínsecamente enlazado al Yo soy a través de la estimación de los Otros.

De tal forma, la construcción de identidad, supone la existencia de Otros en un doble sentido. Los otros son aquellos cuyas opiniones acerca del Yo internalizamos. Pero también son aquellos con respecto a los cuales el Sí mismo se diferencia, adquiriendo su carácter distintivo y específico. Esa es una forma para crear espacios singulares.
Gerth y Mills aportan “Nuestra autoimagen total implica nuestras relaciones con otras personas y su evaluación del Yo.”1 En conclusión, para Batjin el mundo se percibe a través de una óptica triple: “yo para mí, yo para otro, otro para mí “ y este sistema de relaciones es la arquitectura del mundo real. El sujeto internaliza las expectativas o actitudes de los otros acerca de él o ella, y estas expectativas de los Otros se transforman en sus propias auto-expectativas. El Yo se define en términos de cómo lo ven los otros. Sin embargo, solo las evaluaciones de aquellos otros que son de algún modo significativos para el sujeto cuentan verdaderamente para la construcción y mantención de su autoimagen.

De acuerdo con estas teorías, a partir de la revolución de la imagen, la fotografía y más tarde la revolución digital, los Otros se han masificado y cambiado creando un Yo/Otro artificial y ficticio en torno a la autoimagen que ha afectado al Yo-cuerpo, ya sea por la moda, la industria etc. En la era de la competencia, cuando éstas imágenes adulteradas de Otros, nos llegan infinitamente multiplicadas, las auto-expectativas creadas son masivas e inalcanzables.

Retomando el pensamiento de Batjin en el “acto ético” y el concepto del “postupok” definido como acto no fortuito que obedece a la tensión permanente del deber-ser y que proviene de la presencia del Otro; el mundo de las relaciones entre el Yo y el Otro se convierte en el generador de los valores en la interacción. El otro posee una excelente visión de mí. Yo no puedo ver desde mi posición única. (Algunos estudios afirman que sin espejos, o la posibilidad de ver nuestro reflejo no podríamos reconocernos) El acto es único e irrepetible y al mismo tiempo un todo unitario. El acontecimiento del ser es un “ser juntos en el ser”.

Honneth, usa la distinción entre el “mí” y el “yo” propuesta por Mead para fundamentar la idea de una lucha por el reconocimiento. Mientras el “mí” refleja las expectativas e imágenes que los otros tienen de mí, el “yo” busca activamente un reconocimiento ampliado de mis derechos como parte de una comunidad ideal del futuro. Las personas siempre están luchando por expandir el rango de sus derechos, por el reconocimiento de esferas mayores de autonomía y de respeto. Esta es la base del desarrollo de la sociedad, un proceso continuo en que las formas de reco¬nocimiento se van ampliando tanto a nuevas formas de libertad como a nuevos grupos de personas.

Precisamente, la identidad, no es una esencia innata dada, sino un proceso social de construcción. Todas las identidades personales están enraizadas en contextos colectivos culturalmente determinados, formando la idea de identidades culturales. Esto es así porque las personas no pueden ser consideradas como entidades aisladas y opuestas a un mundo social concebido como una realidad externa. Los individuos se definen por sus relaciones sociales y la sociedad se reproduce y cambia a través de acciones individuales. Las identidades personales son formadas por identidades colectivas culturalmente definidas, pero éstas no pueden existir separadamente de los individuos.

De esta manera, el arte-contexto de “looking the aleph EN ESPACIOS SINGULARES” persigue empoderar la identidad de estos lugares, colocando la mirada simbólica [La auto-fotografía de mi ojo] como elemento artístico y realizando a la vez una observación transversal en la que, tal vez, se evidencia el entorno intelectual y cultural de una etapa en la zona norte de Mallorca.

Kharma Estrany
Mallorca 7 de agosto 2014

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